jueves, 24 de octubre de 2013

Porque olvidarlo, no sería sensato

-¿Su nombre? -Nano -¿Su historia -Simple. Llego un día como otro cualquiera, siendo un cachorro que sabia ni andar. Mis padres ¿Cómo no? Dijeron que se lo llevarian al campo. Yo simplemente lo intenté evitar, sin poder hacer nada. Asumiendo que el pobre animal iba a ser abandonado a su suerte, decidí pasar mis últimos momentos con él, jugando. Yo era feliz con este animalito, pero no podía hacer nada para que mis padres entrasen en razón. Esa tarde salí con mis amigos. Antes. Me despedí de este pequeño. El cual se quedo mirandome desde el escalón, como si el mismo supiera que no nos ibamos a volver a ver. La tarde pasó. Volví a casa muy cansado tras un día de futbol. A lo que me percaté de que en la azotea había una enorme caja con una sábana, entre las cuales se encontraba el perro. Fui al salón y vi a mi hermano discutiendo con mi madre sobre el animal. Yo pensaba que todo acabaría aquí. Muchos direis ¿Y qué fue del perro? Pues bien, ahora es mucho más que un animal, es uno más de la familia. Siempre respetaré a mi hermano por haber defendido a este pequeño, cuando iba a ser abandonado en un campo, a su suerte. Desde aquel día, tengo un hermano más. Se llama Nano y esa es su historia.

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