domingo, 10 de noviembre de 2013

Al principio, todo parece divertido.

Todos. Desde pequeños afirmamos odiar el tabaco. Es muy fácil decir: "Yo nunca voy a fumar". Pero inevitablemente, esta sociedad transformará tu forma de ver las cosas, al igual que tu forma de ser. La gran mayoría, terminan fumando "por moda". Ahí es donde entran las míticas chonis y los legendarios canis (la basura de nuestra sociedad) Los cuales, fuman para llamar la atención y/o aparentar ser lo que no son. Otros suelen buscar la satisfacción, la tranquilidad y el huir de sus problemas. Hoy día no se suelen dar estos casos, por lo menos que yo sepa. En mi caso, (siendo así de jilipollas) todo empezó una tarde. En mi casa. Sólo. Yo estaba acostumbrado a ver a amig@s fumando todo tipo de psicotrópicos (drogas), los cuales solían ofrecerme. Yo, siempre me negaba sin importar la situación. Pero este día, todo cambió. Yo estaba jodido y harto de como me iba el día. Fui a la cocina y me fijé en que mi madre se había dejado su paquete de Lucky Strike. Sin pensarmelo 2 veces, cogí un cigarro y lo encendí. Al terminar el día, sentí una sensación de tranquilidad y relajación; aunque estaba algo mareado. Al fin y al cabo, fué la primera vez, pero por desgracia, no la última. Así de imbécil e ipócrita soy yo. Criticando a mi hermano y a mi madre por fumar, mientras yo intento ocultar ese gramo de hierba que se esconde en mi bolsillo. Esperando a ser consumido, sólo para intentar olvidar problemas. Aun sabiendo qur seguiran estando ahí, por mucha droga que me meta.

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