miércoles, 2 de abril de 2014

La felicidad existe

Al fin... Después de meses, lo he conseguido. Lo que en su tiempo fueron lágrimas y dolor, pasaron a ser sonrisas y felicidad.

Estoy en la entrada del Starbucks. Hace frío, pero no lo noto. Me enciendo un cigarro, para calmar los nervios que produce el saber que puede aparecer en cualquier momento. Mientras observo como cae la lluvia, escucho unos pasos firmes, pero a la vez tranquilos. El tiempo se ha detenido y ya no hay nada más. Escucho "holaaa"... En este momento el corazón me va a mil. Sé que ha llegado la hora, pero sigo sin creermelo. Levanto la mirada y la veo. Ya no quería nada más... Noto como me abraza y sonrie, mientras yo paso a un estado de felicidad y tranquilidad inmenso. Había cumplido un sueño. Sólo pasar una hora junto a ella, lleno de risas, me ha valido para darme cuenta (una vez más) de que no puedo vivir sin ella. Ya van más de nueve meses y sentir esa felicidad que me recorre por la sangre, no tiene precio. En mis 17 años de vida, no había experimentado tal sensación de bienestar.

Soy más cursi que un descapotable rosa, aunque a primera vista parezca lo contrario. Pero como yo quiero a mi nana, no lo sabe nadie. Y puedo asegurar, que como yo quiero a ella, jamás querré a nadie.

"Cuando pienses que no tienes razones para sonreir, recuerda que siempre estaré contigo, Noe (Nana)"

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